“Puedo oler neumáticos quemados”: expresidente ucraniano predice una nueva revolución en el país

Víktor Yúschenko animó a sus compatriotas a apoyar la revolución

EDDC.NET / Madrid

De acuerdo con el expresidente de Ucrania, Víktor Yúschenko, Maidán fue incapaz de transformarse en un movimiento político de pleno derecho y no pudo desarticular al viejo sistema corrupto del país. Añadió que la crisis política actual puede provocar una nueva revolución, según ha publicado la agencia de noticias Sputnik Mundo.

Durante una entrevista al portal ‘Gordonua’, el expresidente mencionó que Ucrania está al borde de una nueva revolución: “puedo sentir el olor de neumáticos quemados y, créanme, esto sí va a ser un verdadero tercer Maidán, no una imitación como la que ocurrió hace unos días en Kiev”, declaró Yúschenko.

El político animó a sus compatriotas a apoyar la revolución y a salir a las calles a protestar. Según el mandatario, Ucrania se encuentra en una etapa de “desintegración”. El gobierno pos-Maidán no tuvo ningún progreso, añadió.

El 20 de febrero se llevaron a cabo enfrentamientos entre los miembros del movimiento nacionalista de derecha y las tropas de la Guardia Nacional en la Plaza de la Independencia en Kiev. Los militares bloquearon el camino para los nacionalistas que buscaban colocar tiendas de campaña para los manifestantes. Los participantes de la protesta pedían la liberación de los presos políticos y la “destitución legal del presidente y del gobierno.”

De acuerdo con Yúschenko, Occidente no está proporcionando suficiente apoyo a Kiev. “Ucrania ha estado preguntando acerca de la OTAN pero la respuesta ha sido ‘aún no es el momento'. Esto es ridículo. Estoy muy decepcionado con las señales procedentes de EEUU y de Europa “, concluyó.

Víktor Yúschenko llegó al poder después de la Revolución Naranja en 2005 —una serie de protestas y acontecimientos políticos que tuvieron lugar en Ucrania, desde finales de noviembre de 2004 hasta enero de 2005- y se mantuvo en el cargo hasta 2010 cuando fue reemplazado por Víktor Yanukóvich.