01 Mar 2026

El «tranvía fantasma»: ¿Movilidad gratuita o ingeniería contable?

Ventanas de Opinión

jjafonso/NOINCINERACIONTENERIFE

En la narrativa oficial del Cabildo de Tenerife, las cifras de Metrotenerife son un éxito rotundo: 25 millones de pasajeros y récords de demanda. Sin embargo, tras el telón de la aplicación ten+, se esconde una realidad mucho más cínica. No estamos solo ante un hito de movilidad; estamos ante una maniobra de ingeniería financiera alimentada por «viajes fantasma» y pagada con el bolsillo del contribuyente para disfrazar la deuda de la compañía.

El mecanismo es tan pernicioso como brillante. Al reducir el requisito de gratuidad a solo 10 viajes mensuales, se ha creado un incentivo perverso. Pero lo más asombroso es la ausencia total de controles técnicos que impidan el fraude o el error. Recientemente, en un trayecto rutinario, validé mi bono por un simple despiste al no recordar si ya lo había hecho. El sistema no solo me lo permitió, sino que registró dos viajes con apenas ocho minutos de diferencia (15:01 y 15:09).

La prueba de la «negligencia programada» queda grabada en el propio comprobante digital: ambas validaciones indican el código MTSA-00104. Es decir, el sistema certifica que estoy en la misma unidad física de tranvía, en la misma línea y dirección, y aun así me permite computar como dos pasajeros distintos en un intervalo imposible para realizar dos trayectos. Para Metrotenerife, mi despiste se traduce en una doble factura cobrada al Estado; el usuario cree que cumple con su cupo, pero la entidad utiliza esa validación vacía para succionar una subvención doble.

Esta técnica permite el maquillaje estadístico para inflar la demanda y, lo más crítico, la liquidación de la deuda. Esos excedentes de dinero público, obtenidos mediante validaciones que el sistema debería bloquear por pura lógica de transporte (anti-passback), son los que permiten alimentar la «hucha» para pagar los 130 millones de bonos verdes que en 2036 hay que devolver y que Metropolitano está ahorrando incluso comprando deuda pública andaluza. Tremendo pero es así.

Sin embargo, esta práctica camina sobre un filo legal peligrosamente delgado. La gestión de fondos públicos exige rigor. Permitir validaciones múltiples en el mismo vehículo (identificado por su código MTSA) o incluso desde el sofá de casa con la foto de un QR, podría derivar en graves responsabilidades contables ante el Tribunal de Cuentas, al detectarse un menoscabo de caudales públicos por servicios no prestados realmente.

Más allá, si se demostrara que la empresa mantiene estas vulnerabilidades para falsear las estadísticas y obtener subvenciones indebidas, entraríamos en el terreno del fraude de subvenciones bajo el Código Penal. El hecho de que la plataforma tecnológica no implemente bloqueos temporales o geográficos básicos sugiere una connivencia que la justicia podría calificar como dolo.

En la práctica, estamos ante un trasvase de dinero público directamente al fondo de reserva de una empresa, utilizando al ciudadano como coartada. Mientras el sistema permita «viajar» dos veces ¡y hasta 6 en un solo trayecto según testimonios! en el mismo asiento y al mismo tiempo, el tranvía seguirá avanzando hacia un horizonte contable donde la verdad importa mucho menos que el saldo de la hucha.

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