La educación canaria: bajo la mirada de una estructura económica que limita
Ana Alicia (*)
Bajo el marco político de pertenencia al estatuto europeo RUP (región ultraperiférica), Canarias no tiene poder jurídico de decisión sobre su economía local, pues el modelo que tenemos es de dependencia del sector turístico. La falta de respuesta por parte del gobierno canario actual que ha desasistido a su pueblo con negociaciones con el Estado Español y Europa que no benefician y que han sumido a multitud de familias en la pobreza. Acomodados en la única misión de pretender que un pueblo se sostenga de limosnas (subvenciones y ayudas) europeas ha llevado al Archipiélago a una situación insostenible.
Existe un extraño empecinamiento por no cambiar el estatuto RUP a PTU (país de territorio de ultramar). La adopción del estatuto de País de Territorio de Ultramar en lugar del actual modelo RUP en la Unión Europea ofrecería a Canarias un marco de relaciones más flexibles, enfocado en la autonomía comercial y el control de recursos propios, aumentando las riquezas en nuestro territorio sin dependencia del sector turístico, estableceríamos nuestras propias políticas aduaneras y fiscales para favorecer a nuestros empresarios y consumidores canarios/as. Facilita la defensa de la agricultura, ganadería, apicultura y la pesca local contra la competencia externa, evitando normativas europeas uniformes que perjudican la insularidad, es decir, buscar diversificar la economía más allá del turismo de masas sin dejar de pertenecer a Europa.
La precariedad económica por la que atraviesa el archipiélago (sueldos bajo, encarecimiento de la vivienda, poca empleabilidad, tejido económico limitado, etc.) está ocasionando la bajada de la natalidad, una población que se empobrece, jóvenes que se van de su tierra para buscar oportunidad fuera de Canarias, etc. La escuela canaria está cubriendo la ratio de sus aulas con población foránea que se une a una sociedad con escasa salida laboral. Esto ocasiona, desigualdad social y desequilibrios en el territorio, mientras hay zonas muy tensionadas por el aumento poblacional hay otras que pierden habitantes.
Según el informe aportado por el Consejo Escolar de Canarias, la población del Archipiélago alcanzó los 2.249.956 habitantes y creció un 5,6%. Sin embargo, ese crecimiento convive con una densidad demográfica infantil cada vez más estrecha, pocos nacimientos y una población envejecida. El informe vincula esta tendencia con factores como la precariedad laboral, las dificultades de conciliación, el encarecimiento de la vivienda y el retraso de la maternidad. La tasa AROPE, que mide el riesgo de pobreza o exclusión social, sitúa en el 31,2% a Canarias, por encima de la media española.
La pobreza, la baja intensidad de empleo y las carencias materiales condicionan las oportunidades de aprendizaje, el acceso a recursos complementarios, la estabilidad de las trayectorias escolares y la capacidad de las familias para acompañar los procesos educativos.
Hablar de educación es tener presente la renta, el empleo, la vivienda, los servicios públicos y cohesiones territoriales.
Con este escenario urge un giro en la economía canaria y exige una respuesta coordinada entre educación y servicios sociales dotando a ambos de más recursos humanos.
La incorporación de 0 a 3 años en los colegios públicos de canarias está resultando lenta y sin los recursos humanos y materiales necesarios para una atención digna de estos menores. Esta medida podría permitir a los progenitores trabajar mientras sus hijos/as están atendidos, sin embargo, sin avances y mejoras estructurales en aspectos económicos la precariedad social y educativa van a seguir sumando cifras de absentismo, pobreza, abandono escolar temprano, etc.
Cuando un gobierno no dispone de un planteamiento serio que provoque cambios reales toda intervención se traduce en promesas sin resultados. Canarias merece disfrutar de un país que ofrezca a su población un entorno seguro y próspero.
Cuando elegimos ir a votar es un acto de absoluta responsabilidad civil pues esta acción condicionará operaciones políticas que puede revertir la actual situación de absoluta precariedad o por el contrario mantenernos en un profundo pozo de miseria social, educativa, sanitaria y económica.
(*) Miembro de Liberación Canaria