“Nunca había estado en un salón al aire libre con tanta luz como el de La Laguna, aquí todo se siente más cercano”
“Es cierto que el manga tiene su lado oscuro, muy oscuro”
Noé Ramón/La Laguna
“Mi sello es el contraste, un dibujo muy “mono” pero con historias turbias. Eso es lo que más les ha llamado la atención en Japón”
“Empiezas por pasión, obviamente, pero una vez que se vuelve un trabajo, lo ves desde otra perspectiva”
“El manga gusta porque las historias no solamente se centran en el argumento sino en personajes y sus emociones”
Akira Pantsu es un autor cuya imagen no deja de despistar y sorprender. Primero por su edad, superior a la que aparenta, luego porque detrás de esa persona en teoría inocente, se encuentra un joven apasionado, por las historias duras, en tercer lugar al no tener orígenes de Japón, pero eso sí, desea algún día vivir en ese país. Y en cuarto, el autor muestra otra faceta totalmente diferente como es su pasión por los mamíferos marinos por lo cual en agosto se va a Holanda para hacer un curso sobre rescate de focas. En estos días ha participado en la tercera edición de La Laguna es Cómic, organizada por la Fundación Canaria Cine + Cómic como artista destacado, con su propio stand en la Plaza del Adelantado incluido.
-¿Cómo resumirías tu carrera y vida?
-Siempre he estado dibujando, lo he hecho toda mi vida. Me formé en Madrid, en la Escuela Superior de Dibujo Profesional (ESDIP), donde hice varios cursos. Allí participé en un concurso y gané el primer premio. Ese fue mi debut en Planeta Cómic, concretamente en su revista. Desde entonces, he trabajado varias veces con ellos, participando también en la antología Voces que cuentan, donde publiqué el año pasado un tomo propio, llamado Vínculos.
-Creo que tu carrera también se ha desarrollado fuera de España.
-Sí, el año pasado empecé a contactar con editoriales en Japón. Presenté un manga a un concurso de la revista Morning (Kodansha) y, aunque no gané el primero, sí recibí un premio importante. Básicamente, estoy metiendo el pie para publicar allí. Mi objetivo es hacer una serie entera en Japón.
-¿Se puede adelantar algo de ese proyecto?
-Aún no puedo contar mucho porque estoy concretando cosas, pero la idea es convertir aquel trabajo final de la escuela, con el que empecé y el que recibió el primer premio, en una serie para el mercado japonés.
-¿Cuáles son tus historias preferidas?
-Reconozco que son historias muy crudas sobre violencia doméstica, dudas de género, sexualidad... cosas bastante fuertes para adolescentes incluso para adultos.
-A quienes no conocen mucho el manga, esto seguramente les sorprende y más aún cuando tienes una imagen que dista mucho de esas propuestas.
-Bueno, dentro del manga hay mucha diversidad. Tienes el Shonen (One Piece, Naruto) que es más juvenil, el Shojo que es más femenino, pero luego hay géneros para adultos donde se tratan cuestiones más contundentes.
-Incluso diría que siniestras o inquietantes.
-Sí, es cierto que el manga tiene su lado oscuro. Muy oscuro.
-Y ahí es donde está el contraste, porque tú pareces muy inocente, pero tus historias son bastante duras. ¿Cómo llevas esa contradicción que seguramente sorprende a mucha gente?
-Ese es mi sello: el contraste. Mi dibujo es muy “mono”, muy redondito, pero las historias son turbias. Ese contraste es precisamente lo que más llamó la atención en Japón.
-Una pregunta que seguro te hacen siempre: ¿Tienes raíces japonesas? ¿Akiras es tu nombre real?
-No, soy totalmente española. Akira es mi seudónimo. Mucha gente me lo dice, que parezco japonés o que tengo raíces, incluso lo ponen en algunas biografías.
-¿Y crees que todo eso te va a ayudar para abrirte camino en el mercado japonés?
-Sí, la verdad es que encajo bastante. He visitado el país varias veces y mi sueño es poder trabajar y vivir allí.
-¿Y sabes japonés?
-Estoy estudiando, sí. Tengo ya mi cierto nivel.
-¿Eres realmente tan joven cómo lo pareces? ¿Qué edad tienes?
-Veintisiete.
-Pues aparentas menos, ¡te echaba veinte! Sobre todo por la carrera que ya llevas y que ya es bastante larga.
-Sí, me suelen decir que aparento dieciséis. Pero ya estoy más cerca de los treinta.
-A parte de la serie japonesa ¿Cuáles serían tus proyectos más o menos inmediatos?
-Mi prioridad absoluta es sacar adelante la serie en Japón, pero paralelamente, sigo haciendo ilustraciones por encargo y pintando cuadros, todo manteniendo mi estilo manga. De hecho, estoy vendiendo impresiones de estas obras. Es un poco ver qué surge, mantener ambas facetas. Pero, paralelamente, he empezado a estudiar algo totalmente distinto: el cuidado de mamíferos marinos. En agosto me voy a Holanda a hacer prácticas en un centro de rescate de focas. Es otra de mis grandes pasiones: los animales. Aunque, claro, mi trabajo principal sigue siendo dibujar.
-De hecho, aquí en el sur de Tenerife y La Gomera tenemos un santuario natural de cetáceos increíble. Es muy raro salir en un barco y no verlos. Y volviendo a tu faceta de dibujante ¿cómo discurre tu día a día?
-Cuando estoy de lleno en un proyecto, la realidad es que me levanto muy temprano, cerca de las seis de la mañana y estoy dibujando prácticamente hasta las nueve de la noche, o a veces he llegado a las doce o una de la mañana cuando hay fechas límite muy ajustadas. Es algo que, sinceramente, no me gusta porque afecta a la salud mental y física. Se empieza por pasión, obviamente, pero una vez que se vuelve un trabajo, lo ves desde otra perspectiva. Te hace valorar si vale la pena ese ritmo o si es mejor espaciar los proyectos, buscar cómo seguir haciendo ilustraciones o cómics sin sacrificar tu vida, porque tampoco es que se gane demasiado, la verdad.
-Claro, la eterna búsqueda entre calidad de vida y dinero.
-Exacto. Lo ideal sería poder trabajar lo suficiente como para no tener que estar en modo veinticuatro horas durante siete días. Poder permitirte un respiro, un fin de semana libre, porque ahora mismo, con los plazos de entrega de mangas, libros o revistas, el agobio es constante.
-¿Crees más en la inspiración o en el trabajo constante?
-Yo, la verdad, es que si no tengo inspiración, no logro crear. Si trabajo para un guionista, es más fácil porque no tengo que pensar la historia. Pero si debo crearla yo, tiene que ser algo que realmente me apasione. Me gusta explorar cosas de las que me quiero desahogar, temas de los que se necesita hablar. Para mí, el arte no es solo un trabajo, sino más bien es una manera de expresarme y desahogarme.
-¿Sueles participar en muchos actos como este de La Laguna?
-Pues la verdad es que me encanta acudir a estos encuentros. El trabajo de artista es muy solitario, estás en casa siempre dibujando y muchas veces entras en duda: “¿Para qué hago esto? ¿A quién le va a gustar?”. Cuando vienes a estos lugares te das cuenta de que a la gente le emocionan tus historias. Recibes un feedback muy cercano. Además, me encanta conectar con otros autores para hablar de cómo llevan ellos el trabajo. Te vas a casa con el corazoncito calentito, la verdad.
-¿A cuántos salones como éste sueles ir al año?
-El pasado diciembre fui al Manga Barcelona y este es el siguiente, porque he estado muy liada. Me gustaría ir al de Madrid o a otras ciudades. Conozco un poco el de Barcelona pero esta es la primera vez que vengo a uno como este.
-¿Qué te ha parecido?
-Lo veo muy cercano. Acabo de llegar, empecé a montar el stand y todavía no he visto mucho, pero me encanta el ambiente. Nunca he estado en un salón al aire libre con tanta luz… suelo ir a recintos cerrados donde todo está más aglomerado. Aquí se siente más cercano.
-¿Cuál dirías que es el principal encuentro en España?
-Yo creo que los de Barcelona son los más potentes, la verdad. Ahora están también los de la cadena Japan Weekend que están cubriendo toda España. También sé que está el FicZone, el Manga Fest, y en Madrid hay algunos más pequeñitos. Hace poco fue el Toledo Matsuri, que también es de manga, y otros enfocados al fanzine indie y autopublicaciones.
-Para terminar, ¿por qué crees que el manga ha tenido tanto éxito?
-Creo que, en parte, es porque las historias no solamente se centran tanto en el argumento, sino en los personajes y en sus emociones. Eso hace que los lectores empaticen mucho y creo que es lo que ha hecho que explote tanto a nivel internacional.