CCOO Canarias responde a la errónea lectura empresarial de las cifras de personas de baja por incapacidad temporal
Se distorsiona el dato con el fin de maximizar el impacto de sus resultados y se ignoran otros datos inherentes a estas situaciones de ausencia
ELDIGITALDECANARIAS.NET/Santa Cruz de Tenerife
En los últimos días, diversos medios han copado sus noticias con un titular tendencioso sobre las ausencias de trabajadores en Canarias y el “gasto” que suponen a las empresas. Las cifras expuestas por la patronal suponen una sobredimensión deliberada del coste económico. Esta sobreestimación incluye interesadamente las bajas del sector público, de las cuales no son responsables; ausencias al trabajo por causas justificadas, como el fallecimiento de familiares o vacaciones; o periodos de bajas temporales cuyo coste es compartido con la Seguridad Social.
Se distorsiona el dato con el fin de maximizar el impacto de sus resultados y se ignoran otros datos inherentes a estas situaciones de ausencia: la jornada laboral en Canarias representa el 103,5% de la jornada media española, mientras que nuestro salario medio tan sólo representa el 84% de la media. Además, somos la comunidad autónoma donde más porcentaje de personas trabajan los sábados (41,3%), los domingos (32,7%) y que más tienen turnos partidos (32,3%).
Le sumamos que Canarias superó el porcentaje de personas trabajadoras afectadas por irregularidades detectadas por la Inspección de trabajo en materia de Prevención y Riesgos laborales respecto a la media de CCAA (2% respecto al 1,4%). En este contexto, nos parece una irresponsabilidad atribuirle la culpa a las personas trabajadoras y no a su propia gestión empresarial.
Por otra parte, la negación sistemática de las mutuas sobre el origen laboral de ciertas contingencias supone un coste adicional en términos económicos y de recursos para Canarias. Es sumamente complicado determinar cuántas bajas responden realmente a contingencias laborales escondidas bajo el paraguas de contingencias comunes, pues los mecanismos de determinación de contingencias laborales es un proceso lento, tardío y costoso. Las mutuas niegan contingencias que son de origen laboral de manera sistemática, y lo defienden con servicios jurídicos financiados por las cotizaciones de las personas trabajadoras. Mientras tanto, las listas de espera para especialistas siguen incrementándose por la desatención de las responsabilidades que les son propias a las empresas.
CCOO Canarias exige responsabilidad a la hora de divulgar un relato parcial que presenta a la parte empresarial como víctima y a los trabajadores y trabajadoras como vagos e irresponsables, criminalizando a las personas trabajadoras por ejercer derechos legalmente reconocidos, como la protección de la salud, la baja médica o la defensa de unas condiciones laborales dignas. Pues en esas cifras de absentismo se recogen las vacaciones o días de permiso disfrutados, las excedencias por nacimiento de un hijo o las ausencias por enfermedad, accidente o incapacidad temporal. A ello se añade que en los últimos años se ha ampliado los días de permiso para cuidado de familiar enfermo, así como la ampliación del tiempo de baja por nacimiento y cuidado del menor.
El mayor gasto en incapacidad temporal por contingencias comunes debe interpretarse como el resultado de una combinación de factores sanitarios, laborales, demográficos y de protección social, y no como una cuestión atribuible exclusivamente al comportamiento
individual de las personas trabajadoras, como se pretende. Cuestiones como el crecimiento de las bases de cotización que eleva la cuantía de la prestación contributiva o el envejecimiento de la población ocupada aumenta la probabilidad de sufrir patologías o procesos de salud que deriven en bajas laborales y, en muchos casos, en procesos más largos.
Desde CCOO Canarias creemos que es hora de abandonar lecturas culpabilizadoras hacia las plantillas y situar la responsabilidad donde corresponde: en la obligación empresarial de garantizar entornos de trabajo seguros, saludables y compatibles con la vida. Es indispensable cambiar de prisma y no ver a los datos de incapacidad temporal como un problema de absentismo, sino como un indicador de salud laboral y de calidad del empleo. Las bajas médicas expresan, en muchos casos, las consecuencias de modelos productivos que enferman, especialmente en territorios con una elevada dependencia de sectores intensivos en mano de obra, alta temporalidad y condiciones laborales exigentes. La prioridad debe ser prevenir la enfermedad, no perseguir a quien la padece.