Drago Gran Canaria denuncia que hay jaulas marinas en el sureste de la Isla que incumplen los términos de las concesiones
Si bien existe un horizonte teórico de cierre de estas instalaciones en torno a 2029, no hay garantías reales de que no se sustituyan por nuevas concesiones
ELDIGITALDECANARIAS.NET/Gran Canaria
Drago Gran Canaria denuncia que algunas de las jaulas marinas que operan actualmente en el sureste de la Isla incumplen con los términos de las concesiones, sin que exista una respuesta clara por parte de las administraciones competentes y, particularmente, de la Dirección General de Pesca del Gobierno de Canarias.
En concreto, se otorgaron nuevas concesiones de jaulas marinas ubicadas más lejos de la costa con la condición de que las que estuvieran más cerca se desmantelaran. Sin embargo, en la actualidad siguen operando algunas de las que están más próximas al litoral, además de las alejadas.
Asimismo, se recuerda que, si bien existe un horizonte teórico de cierre de estas instalaciones en torno a 2029, no hay garantías reales de que no se sustituyan por nuevas concesiones o se trasladen a otros puntos de la Isla, como ya se ha planteado en lugares como La Aldea de San Nicolás.
Así, tras una primera denuncia pública en la que se alertaba sobre la situación de contaminación marina en Telde, Drago Gran Canaria profundiza ahora en las consecuencias concretas que este modelo está teniendo sobre el territorio y la vida de quienes lo habitan.
Las costas de Taliarte, Salinetas, Melenara, Ojos de Garza y Tufia, entre otras, se han convertido en el epicentro de un conflicto que ya no solo es ambiental, sino también social y económico. En particular, en Taliarte, donde se ubica un puerto de pesca artesanal, los profesionales del sector están viendo cómo su actividad se vuelve cada vez más inviable.
Según trasladaron durante el encuentro mantenido con la Plataforma por un Litoral Limpio, los pescadores artesanales están perdiendo sus caladeros tradicionales y se ven obligados a alejarse cada vez más de la costa para poder faenar. Esto no solo implica mayores costes económicos, sino también un aumento del riesgo y del tiempo en el mar, deteriorando progresivamente un modo de vida que forma parte del patrimonio cultural del Archipiélago.
El portavoz de Drago Gran Canaria, Luis de la Barrera, señaló que “lo que está ocurriendo es un desplazamiento silencioso” y explicó “se expulsa a la pesca artesanal para dejar espacio a un modelo industrial que concentra beneficios en pocas manos y reparte los impactos negativos sobre toda la población”.
En este sentido, desde Drago Gran Canaria se apunta directamente al modelo de gestión de las jaulas marinas en la Isla, actualmente en manos de fondos de inversión y multinacionales. La organización también cuestiona la supuesta sostenibilidad de este tipo de industria. El sistema productivo de las jaulas marinas depende en gran medida de piensos elaborados a partir de pescado salvaje, capturado en su mayoría en aguas de la costa continental africana. Esto supone, en la práctica, externalizar el impacto ambiental fuera de Canarias, trasladando la presión extractiva a territorios más empobrecidos y vulnerables que el nuestro.
“Nos hablan de economía azul, pero lo que vemos es el mismo modelo depredador de siempre, como el turístico: extracción de recursos, acumulación de beneficios fuera y degradación de nuestro territorio”, sostiene De la Barrera.
Asimismo, se pone el foco en el papel de determinadas instituciones académicas, como la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, cuyos informes han sido utilizados para avalar la implantación de estas instalaciones; y se advierte de la necesidad de garantizar la independencia de estos estudios y evitar posibles conflictos de intereses.
Frente a este modelo, existen alternativas más sostenibles que ya se están aplicando en otros territorios, como la acuicultura en tierra, que permite un mayor control de los residuos y reduce significativamente el impacto sobre el medio marino. Incluso dentro de Canarias ya hay precedentes como el cierre de instalaciones en Playa Quemada, donde la presión social y ambiental logró revertir este tipo de actividad.
“Lo que no tiene sentido es que mientras en otros lugares se corrige el rumbo, en Gran Canaria se profundice en el error”, lamenta De La Barrera, por lo que “continuaremos enfocando nuestra estrategia política y social hacia la defensa del litoral, articulando propuestas concretas y acompañando a los colectivos ciudadanos y sectores afectados”.
“El conflicto de las jaulas marinas no va solo del medio ambiente, va de territorio, de soberanía y de quién decide sobre nuestros recursos”, deficiente el portavoz de Drago Gran Canaria, “y lo que está en juego es si Canarias va a seguir siendo un lugar donde vivir o un espacio del que extraer beneficios hacia el continente europeo o que se concentre en unas poquitas manos”, concluye.