22 Feb 2026

La insoportable levedad del PSOE de Arona

Municipios

Un Mena totralmente desdibujado cede protagonismo a figuras insustanciales, aunque sigue en manos de dos asesores que pugnan porque en 2027 retorne al poder que nunca imaginó perder

Iron First / Arona

Milan Kundera no tenía que estar en Praga en el 68 para escribir esa novela ahora desvaída después de muchos años de leída, sino en el municipio de Arona y concretamente en la ‘bodeguilla’, ese Ayuntamiento paralelo que en los buenos tiempos congrebaba a Mena y a todos los suyos, chicos y grandes, incluidos los disidentes, uno de ellos muy aficionado al arroz con leche que allí preparaban con mucho amor y al que jamás perdonarían que lo dejase por el que hacía o hace otra familia, ahora en otra trinchera.

Pero aquí no nos vamos a entretener con el arroz ya sea granulado o no y más con tropezones, sino con la levedad política, insoportable a todos vista que en estos momentos despliega el que nació, supuestamente, para ser alcalde y al que vemos cada vez más nebuloso, más evanescente, tanto que hasta la alcaldesa, a la que tampoco la sustancia adorna sus virtudes, le está ganando la partida y más desde que está en ese tripartito más extremo que derechoso, donde la comodidad de contar con un joven Savonarola y una curtida Clara ‘CampoAmor’, más campo que amor, la cual, cuando tiene oportunidad fustiga a los socialistas, especialmente al ex alcalde, con tanta pasión que la alcaldesa tiene que intervenir como si fuera una entrenadora de rottweilers.

Levedad socialista, entretenida en cazar pajaritos, en buscar tres pies a un gato que no existe y que da paso a personajes políticos de segunda fila, muy tolles y antoñitas las fantásticas, a los que no les adornan precisamente dones o cualquier virtud que nos deje a todos los que huimos de la inconsistencia, de la levedad, del lugar común y de ataques que al final se diluyen en un mar de olvidos, porque como decía Kundera lo insoportable de la levedad del ser es que se te escapa de las manos y no lo puedes ni fijar ni atrapar.

Los socialistas al desdibujarse de ese modo dan la impresión que las neuronas que en su día los llevaron al poder han huido a otros cielos y aunque hay mucho de ello, sin embargo detrás de Mena y los suyos, un conjunto de nulidades, adorables porque ayudan a los que están enfrente de ellos, hay dos asesores, dos altos demonios, uno adornado con la soberbia y el otro por la codicia, que cocinan a fuego lento los conjuros que quieren lanzar para acabar con el poder que ahora domina ese sofá que en la alcaldía, conveniente exorcizado, es el oscuro objeto de deseo por parte de estos dos demonios y que ocultos son los que realmente mueven a Mena.

Hay un cuento de Haruki Murakani donde relata que conoció a una mujer que adoraba como él la composición ‘Carnaval’ de Schummann y que en realidad ocultaba una personalidad demoníaca y a la que tenía mucho miedo, tanto es así, que cuando después de dejar de tratarla la vio envuelta en una trama de enormes estafas por lo que fue detenida y de ahí al talego. Y estos dos son lo mismo. Uno los ve y los teme por esa malignidad insondable que llevan aparejada y que sometió al Ayuntamiento en su momento más oscuro, sino que se lo digan a Leo, que cuando pudo salió corriendo al exilio, donde no le alcanzaba y alcanzará el hálito de estas potencias infernales.

Por eso, si livianos ellos pero profundos estos. Una contradicción que está logrando que el péndulo caiga en otras latitudes. Mena da paso a Luis García y Más por Arona es ahora el estandarte de una izquierda que pelea por hacerse un hueco y lo está consiguiendo. Ahora la voz de la progresía está en manos de los que en su día fueron disidentes, ya que Nueva Canarias está desaparecida, tanto que su concejal si los socialistas son leves, él es una sombra de Mordor. García y los suyos son los que emprenden el asedio y no lo hacen mal, pero hay un pequeño, bueno, gran problema y es que delante de ellos se alza el Moloch de Vox, cada día más fuerte y cada día más centrado en la batalla política, en dar cuero y hacer gala de lo que realmente les pide la peña.

Cuando Luis y los suyos atacaron al concejal de Vox, Naím, ya anticipaban lo que pasara en los próximos meses. La batalla de las causas y los principios. Y ahí Mena y los suyos, muy a su pesar, tienen todas las de perder, porque amigos a los demonios les importa bien poco la ideología, sino aquello que te lleva directo al infierno, más urbanístico que teológico. Promete la cosa.

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